Y es que es un gran reto. En toda regla. Ese tópico de jerga común entre los escritores que es fácilmente extrapolable a cualquier ámbito de la coteidianidad de nuestras vidas. Y no iba a ser una excepción el mundo de los bloggers. Por mucha que sea la saturación de conocimientos, deseosos de ser absorvidos por otras personas, que inundan tu cabeza, cuando parece que el exprimirlos será lo más fácil del mundo, esa hoja en blanco no se convierte más que en un agujero negro que seca todo tu intelecto.
He leido y escuchado toda clase de consejos para solventar este pequeño síndrome de Guillain-Barré de la imaginación. Uno de ellos es tan simple y práctico como el hablar de uno mismo. Sí, sí. Para que devanarse los sesos inventando una serie de acontecimientos que puedes rescatar de tu día a día. Y creanme que útil es. Y mucho. Y que mejor manera de ponerlo en práctica que inaugurando un humilde blog personal.
Empezando por el nombre del blog. ¿Que por qué Cuarto Menguante? Quizás sea simplemente por la unión de la versatilidad de la que la retórica a dotado a estas palabras y lo que ellas mismas me quieran significar. Yo siempre he considerado un blog como algo personal, como un pseudo diario en el que sólo escribes lo que quieres que vean los demás y puede que sólo lo que los demás quieran ver, y pocas cosas son tan personales como tu cuarto o habitación, del que muchas veces necesitas que mengüe lo suficiente hasta arroparte del mundo que tienes fuera y así darte lo que quieres creer necesitar para volver a salir de él, sabiendo que siempre podrás volver. ¿Y qué decir de la Luna?¿A alguien le transmite desaire? Pues dentro de esa belleza veo al cuarto menguante como la excepción que confirma la regla, como el patito feo que esconde belleza, y me veo un poco como él, reflejado tenuemente en el mar de la sociedad pero que insiste en brillar con su luz propia, que no deja de ser herencia de la Luna.
lunes, 15 de octubre de 2007
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